La rambla en bicicleta: del puerto a Pocitos
De la Terminal de Buquebus a la playa de Pocitos, la rambla bordea la costa abierta del Río de la Plata. Es el paseo en bici más conocido de Montevideo — y, sección por sección, un recorrido por un siglo de historia urbana.
La rambla de Montevideo es la calle más larga de la ciudad y la más mirada. Bordea el Río de la Plata desde la Ciudad Vieja hasta los límites del este, y en su tramo central — del puerto a Pocitos — concentra buena parte de lo que vale la pena ver de la ciudad desde el agua. Pedalearla es, para muchos visitantes, el primer plano que se llevan de Montevideo: en AllTrails figura como el recorrido en bici más popular de la ciudad, y aparece una y otra vez en las crónicas de quienes la cruzan en bici desde afuera: es de los recorridos más transitados y documentados por quienes la conocen en bicicleta.
Esta guía recorre ese tramo de oeste a este, desde la Escollera Sarandí hasta las letras de Pocitos — unos diez kilómetros —, y se detiene en los sitios que lo bordean: las paradas principales, cada una con su historia, y entre medio los puntos prácticos que marca el mapa para orientarse, sacar una foto, tomar agua o encontrar un baño. Pero antes conviene entender que la rambla no se hizo de una vez: es la suma de obras de casi un siglo.
Una costa construida por etapas
La rambla no nació como un proyecto único. Se fue armando por tramos entre las primeras décadas del siglo XX y los años treinta, empujada por dos fuerzas: el auge de la cultura de playa entre la clase media montevideana y la decisión del Estado batllista de ordenar el crecimiento de la ciudad sobre su costa. El presidente José Batlle y Ordóñez rechazó en su momento una concesión que habría puesto la futura Rambla Sur en manos privadas, y el Código de Edificación de 1912 fijó el marco para tratarla como obra pública: higiene, estética y acceso de todos al mar.
Los tramos del este se hicieron primero, de la mano de las playas: el camino costero de Parque Rodó hacia 1906, Pocitos en 1910 — extendido hasta Punta Carretas en 1916 —, Carrasco en 1912, Malvín y Punta Gorda en 1918, Buceo en 1925. La pieza mayor llegó después.
La Rambla Sur (1923–1935)
El tramo que une la Ciudad Vieja con Parque Rodó — el corazón de este recorrido — es obra de un proyecto monumental impulsado por el ingeniero Juan P. Fabini: una rambla costera desde la Escollera Sarandí hasta el Parque Urbano, hoy Parque Rodó. Las obras arrancaron en 1923, las frenó un temporal aquel mismo invierno, se reanudaron en 1925 tras un rediseño y se inauguraron en diciembre de 1935.
Las cifras dan la escala: cuatro kilómetros de extensión, cincuenta metros de ancho, 70.000 m³ de hormigón, 800.000 m² de arena ganados al río. Para abrir la traza se expropiaron 929 padrones. Esa obra tuvo un costo social que conviene no omitir: entre 1928 y 1935 se demolieron los arrabales que llegaban hasta el agua — barrios populares, en buena parte afrodescendientes — y se perdieron dos playas, Santa Ana y Patricios. Por su valor paisajístico, histórico y cultural, la rambla fue declarada Monumento Histórico Cultural por la Resolución 584/986.
En bici, hoy
Durante décadas, pedalear la rambla fue una costumbre informal sobre la vereda. Eso cambió con el proyecto municipal Late la Rambla, presentado en febrero de 2024. Su componente ciclista, la ciclovía de la Rambla Sur, suma 4,7 kilómetros desde la Escollera Sarandí hasta la zona de los clubes de pesca, en Parque Rodó, y se inauguró el 21 de septiembre de 2024. Con ella, Montevideo llegó a 77,3 kilómetros de infraestructura para bicicletas. En su primer tramo, la ciclovía aprovecha la fila de estacionamiento — los autos estacionados ofician de colchón entre quien pedalea y el tránsito.
De los clubes de pesca hacia el este, hacia Punta Carretas y Pocitos, el recorrido se continúa por la bicisenda sobre la vereda. La calidad de los empalmes entre un tramo y otro varía, y conviene tomarlo como lo que es: una costa que se pedalea cómoda, no una autopista ciclista de punta a punta.
Qué se ve desde el sillín
De oeste a este, estas son las paradas principales del recorrido. En el mapa de arriba, cada número abre una ficha; desde ahí se baja a su historia. El mapa marca además puntos prácticos —miradores, bebederos, baños, juegos— que no tienen ficha.
Terminal de Buquebus
En el extremo oeste, al pie del puerto, la Terminal Fluvio-Marítima es la puerta de entrada de la ciudad: de aquí salen y aquí llegan los barcos que cruzan a Buenos Aires y a Colonia. Para buena parte de los visitantes que llegan desde la otra orilla, esta sala de llegadas es la primera imagen de Montevideo. El edificio actual, de fines del siglo XX, tiene reconocido valor arquitectónico; en 2025 se anunció un plan privado para modernizarlo y reconstruir el vecino Muelle Maciel, de 1928.
Edificio de la Aduana
A pocos metros, sobre la rambla 25 de Agosto, se alza uno de los grandes íconos art déco de Montevideo. Un concurso de 1922 — diecinueve propuestas — lo ganó Jorge Herrán, un arquitecto de apenas 26 años; la obra se terminó en 1931. La torre llega a 62 metros, rematada por una cúpula de vidrio. El dato fino para el visitante de paso: el proyecto se premió en 1922, antes de que el estilo tuviera nombre — la Exposición de París que daría su apodo al art déco recién se haría en 1925. Es Monumento Histórico Nacional y la ciclovía pasa justo por su frente.
Escollera Sarandí
La Escollera Sarandí es el extremo oeste físico del recorrido: la prolongación de la peatonal Sarandí, el eje de la Ciudad Vieja, metida en el río hasta un faro. La construyó en 1899 el ingeniero Adolfo Guérard; el faro de su punta se encendió el 24 de agosto de 1909, mide 22 metros y lo mantiene la Armada. Caminar hasta la punta — con el río abierto a los dos lados, el puerto a la derecha y la silueta del Centro a la izquierda — es un clásico montevideano, y mejor al atardecer.
Plaza Independencia
A unos 400 metros hacia el norte de la rambla — un desvío breve y que vale — está la plaza que divide la Ciudad Vieja del Centro. Diseñada en 1837 sobre el solar de la antigua Ciudadela, tiene en el centro el monumento ecuestre a Artigas (1923) y, bajo él, el mausoleo del héroe nacional. La enmarcan el Palacio Salvo, el Palacio Estévez, el Teatro Solís y la Puerta de la Ciudadela, único resto de la muralla colonial.
Dique Mauá
Sobre la rambla 25 de Agosto, al este de la Aduana, está el primer dique seco del Río de la Plata, inaugurado por el barón de Mauá el 31 de diciembre de 1872. El conjunto incluye la antigua Compañía del Gas y su torre-reloj de aire inglés (1867), con un lema latino tallado: ex fumo dare lucem, “del humo, dar luz”. Cerrado al público durante décadas, el predio reabrió como Parque Mauá el 19 de diciembre de 2025, con acceso libre y un recorrido histórico autoguiado: una de las novedades más frescas de toda la costa.
Mirador de la Rambla, Barrio Sur
Acá la rambla bordea el Barrio Sur, cuna de la comunidad afrouruguaya y del candombe — declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2009. Fue este tramo el que más cambió con la Rambla Sur: la obra que ganó la costa al río borró los arrabales que llegaban al agua. Tierra adentro, la Peatonal Curuguaty — la “peatonal del candombe” — conecta la rambla con el corazón del barrio, y por sus calles pasan cada verano Las Llamadas. El mirador da al río de frente, con la ciudad de fondo.
Los Bloques de Minas
A la altura de la calle Minas, la rambla se ensancha en una de las tres terrazas — los “balcones al mar” — que el ingeniero Juan P. Fabini dibujó en el proyecto de la Rambla Sur. La plataforma se asoma al río sobre grandes bloques de hormigón premoldeado, los mismos que entre 1926 y 1935 levantaron el muro de la rambla y le ganaron 800.000 m² al agua. Esos bloques, todavía a la vista, son a la vez una obra de ingeniería y la superficie que tapó al barrio que estaba debajo: la construcción borró calles, casas y dos playas del Bajo. Es el lugar donde la grandeza cívica de la rambla y lo que costó hacerla quedan, literalmente, a la misma altura.
Playa Ramírez
Antes de Pocitos, esta fue una de las primeras playas de la ciudad. Toma su nombre de José Ramírez, que tenía aquí un saladero — una de las industrias fundadoras del Montevideo temprano. Mucho antes de que existiera la rambla, Ramírez ya era de los baños más concurridos; hoy es una playa de barrio, más íntima que Pocitos, de cara a un escenario poco común: el Parque Rodó, las canteras del Teatro de Verano y el palacio neoclásico de la Facultad de Ingeniería. Pegado, hacia el este, está El Cuadrado.
El Cuadrado
Pegada a Playa Ramírez, a la altura de la calle Jackson, está la terraza que los montevideanos llaman simplemente El Cuadrado, por su forma. Es otro de los balcones al mar de Fabini, y nació con una pista de patinaje pública, inaugurada con la terraza a fines de 1935 y en uso casi sin interrupción desde entonces. Con los años, la plataforma se volvió un mundo propio: patín, skate, máquinas de calistenia, grafiti en los muros y, sobre todo, gente joven. Una especie de Venice Beach a la oriental sobre la rambla. La obra es de criterio académico de los años veinte; la vida que la habita, todo lo contrario.
Teatro de Verano Ramón Collazo
Excavado en la roca de las canteras, el Teatro de Verano se inauguró el 15 de enero de 1944 y es el escenario mayor del Carnaval uruguayo, uno de los más largos del mundo. Lleva el nombre de Ramón Collazo, figura fundacional de la murga. Una reforma de 2006, del arquitecto Carlos Pascual, le dio una bóveda de cerámica armada según el sistema del ingeniero Eladio Dieste, célebre en todo el mundo por sus bóvedas de ladrillo. Hoy tiene capacidad para más de 5.000 personas. Desde la ciclovía, la bóveda asoma sobre la roca de las canteras.
Toboganes de las canteras
En las canteras de Parque Rodó — viejas depresiones de una antigua cantera — generaciones de montevideanos bajaron las laderas en pedazos de cartón. Para cuidar el terreno y formalizar la costumbre, la Intendencia instaló cuatro toboganes de acero inoxidable, de hasta cinco metros, dentro del proyecto Late la Rambla. El parque, creado por decreto en 1896, debe su lago y su trazado a los paisajistas Carlos Thays y Charles Racine, a comienzos del siglo XX.
Paseo de los Pescadores
Frente a los clubes de pesca — el Club de Pesca Ramírez funciona acá desde 1933 — hay un tramo de rambla de larga tradición pesquera. Remodelado y rebautizado Paseo Verde, se reinauguró el 22 de noviembre de 2024 con sendas accesibles, un “balcón urbano” sobre el río y nueva iluminación. Cañas asomando sobre la baranda, mate y club de barrio: rambla en estado puro.
Memorial del Holocausto
En el cruce de la rambla Presidente Wilson con Bulevar Artigas, ya en Punta Carretas y pegado a la ciclovía, corre un muro de granito rosado de 120 metros, inaugurado en 1994. Lo proyectaron los arquitectos Gastón Boero, Fernando Fabiano y Sylvia Perossio. Su centro se quiebra en una “ventana” abierta al río; adentro hay rieles de tren, rampas y estelas. Es Monumento Histórico Nacional, fue seleccionado para representar a Uruguay en la bienal de arquitectura de 1995 y se exhibió en el MoMA de Nueva York. Mirar el río a través de su vacío central es la postal del lugar.
Puerto Deportivo de Punta Carretas
Debajo del faro, en una caleta de la Punta Brava, el MTOP construye desde 2019 un puerto deportivo: unas cincuenta amarras para veleros y yates, con muelle e instalaciones, por unos 16 millones de dólares. Hacia 2025 la obra alcanzaba el 85 % de avance, con inauguración parcial prevista para fines de 2026. Desde la rambla se ve el muelle a medio hacer, con el faro encima.
Faro de Punta Carretas
En la punta más al sur de Montevideo, a unos 500 metros de la línea de la rambla — un desvío corto por la rocosa Punta Brava —, está el faro inaugurado el 1.º de octubre de 1876. Mide 19 metros, sigue operativo a cargo de la Armada y desde 1948 alterna destellos blancos y rojos cada diez segundos. Marca el codo donde la costa gira hacia el este, rumbo a Pocitos; desde sus rocas, la vista abarca el estuario entero, y el atardecer es de los mejores de la ciudad.
Playa de los Pocitos
Una de las playas urbanas más concurridas de Montevideo, debe su nombre a los “pocitos” que cavaban las lavanderas en tiempos coloniales. Se inauguró como balneario en 1886; ya en 1882 funcionaba acá un hotel que se anunciaba como “el primer balneario de América del Sur”. Su arco de arena de unos 700 metros, con la rambla y las torres de Pocitos detrás, es el corazón social del verano montevideano: familias, corredores, perros, vóley. El primer tranvía eléctrico que la unió con la Aduana, en 1906, la abrió a toda la ciudad.
Letras de Montevideo
En el extremo este del recorrido, sobre la rambla de Pocitos, están las letras de hormigón que deletrean MONTEVIDEO. Se pusieron por primera vez en marzo de 2012, de modo temporal, para una asamblea del BID; gustaron tanto que la Intendencia las hizo permanentes, reinauguradas el 2 de enero de 2014. Cada letra mide cerca de metro y medio, pesa unos 300 kilos y se ilumina de noche. Es uno de los carteles más fotografiados de la ciudad y el cierre natural de este paseo: el río detrás, al atardecer.
- Intendencia de Montevideo. Con la nueva ciclovía de la rambla, Montevideo alcanza casi 80 km. montevideo.gub.uy, sept. 2024.Consultado 22·VI·2026
- Intendencia de Montevideo. Late la Rambla. montevideo.gub.uy.Consultado 22·VI·2026
- Contratapa. La rambla de Montevideo: un fenómeno del siglo XX que mantiene su encanto. contratapa.uy.Consultado 22·VI·2026
- Centro de Fotografía de Montevideo (CdF). Construcción de la Rambla Sur 1923–1935. cdf.montevideo.gub.uy.Consultado 22·VI·2026