La ciudad en bici
Infraestructura, cultura urbana y vida cotidiana en bici en Montevideo y el resto del país.

La Intendencia prepara el pavimento de Rondeau para el primer tramo de la ciclovía al Oeste: fresado nocturno y carpeta nueva desde el 20 de octubre
Hacia el Cerro, el trazado sigue sin definirse.Las ciclovías de Montevideo, en un mapa
Datos de la red: Intendencia de Montevideo.
Sobre esta sección
Montevideo agregó en los últimos años los primeros tramos serios de ciclovía sobre calzada, y la cifra que la Intendencia repite — 77,3 kilómetros de ciclovías y bicisendas, contados en setiembre de 2024 — describe un conjunto de corredores, no una red. La rambla es el ejemplo más claro: de sus 22 kilómetros, 7,7 tienen carril propio entre la Escollera Sarandí y la Prefectura de Pocitos, y los otros 14,5, hasta el arroyo Carrasco, se pedalean entre los autos. La meta declarada de la administración actual es llegar a 100 kilómetros en 2030.
Lo que hay se hizo por etapas. Las primeras ciclovías sobre calle se inauguraron durante la administración de Ana Olivera, entre 2010 y 2015, y a principios de 2019 la red ya sumaba 35 kilómetros. Después vinieron las obras grandes: la ciclovía de 18 de Julio se inauguró en diciembre de 2023 y la de la Rambla Sur en setiembre de 2024; del lado canario, la bicisenda de Ciudad de la Costa quedó completa en noviembre de 2025 con 12,7 kilómetros seguidos entre El Pinar y el arroyo Carrasco, todavía sin conexión con la rambla montevideana. Las próximas dos marcan por dónde sigue: al Oeste, unos 11 kilómetros del Cerro al centro con obra anunciada en mayo de 2026, y Bulevar Artigas sur, en evaluación.
Frente a la región, Montevideo es la ciudad chica. Buenos Aires tiene unos 310 kilómetros de infraestructura ciclista y el Gran Santiago unos 480, y Montevideo es la única de las tres sin sistema público de bicicletas desde que Movete dejó de funcionar en 2019. Medidos por habitante, esos kilómetros cuentan otra historia, y la respuesta corta es la que da esa nota: lo que importa es qué hace cada ciudad con el tamaño que tiene.
La idea que sostiene esta sección no es nueva. Entre 1904 y 1909 el boletín del Club Nacional de Velocipedistas ya lo escribía: en bicicleta, el turista que hace tranquilamente sus doce kilómetros por hora tiene tiempo de ver, mientras que el tren es un «caleidoscopio brutal» y el automóvil no deja pensar. No hay un linaje entre aquel club y esta página, pero sí una resonancia: ciento veinte años después, eso es lo que acá llamamos cicloturismo lento, la bici como instrumento para leer la ciudad, a la velocidad justa para notar y suficiente para llegar.
La ciudad en bici tiene además una capa que no la construye la Intendencia. En Ciudad Vieja está Rodala, la casa de la movida; los lunes de noche el MusiMóvil saca la música a la calle; en 1908 tranvías, carros y peatones todavía discutían de quién era la calle; y antes que todo eso, el puerto hizo la Montevideo moderna. Esta sección sigue esa conversación: qué se inaugura, qué falta, cómo se anda en bici en el día a día — con la rambla tramo por tramo como primera salida, la agenda de lo que pasa esta semana y, antes de dejar la bici en cualquier lado, lo básico contra el robo.






