Lugar
Maldonado en bici
Ruta abierta entre Piriápolis y la Laguna Garzón, y sierras de balasto detrás.
En Maldonado el ciclismo de ruta está a la vista: grupos de ruteros salen seguido por los alrededores de Punta del Este, y hay una red documentada de seis pedaleadas encadenadas — unos cien kilómetros entre Piriápolis y la Laguna Garzón — sobre asfalto en buen estado y con tránsito que deja lugar. Ciclovías no hay: lo que hay es ruta abierta.
Tierra adentro el departamento se pliega en sierras, y ahí manda el balasto: una carrera de gravel que ya cuenta tres ediciones, larga desde la Laguna del Sauce y toca Pueblo Garzón y Aiguá por caminos vecinales antes de internarse en Lavalleja. No es un itinerario turístico — es una carrera —, pero prueba que el interior serrano se pedalea en serio.
Las paradas tienen historia. Piriápolis es una ciudad construida por Francisco Piria — castillo de 1897, gran hotel de 1904 —, y la costa encadena tres faros con fecha: Punta del Este (1860), José Ignacio (1877) y el de la Isla de Lobos (1858), mar adentro. En la Playa Brava, La Mano del escultor chileno Mario Irarrázabal sale de la arena desde 1982. Y un dato de calendario: la guía de ciclismo del departamento recomienda marzo — el mar sigue templado, los días soleados, y la temporada alta ya aflojó.
El límite este es un anillo: el puente de la Laguna Garzón — 2015, diseño de Rafael Viñoly, con lugar para bicis — cruza hacia Rocha. Del lado de acá queda Pueblo Garzón, el desvío que esa misma guía más recomienda. Tres páginas llevan el resto: el corredor atlántico completo, el directorio, los operadores.





